domingo, 6 de septiembre de 2015

Los libros del poeta por Marcos Hernández


 
 
LOS LIBROS DEL POETA

Candelario vendía libros en la plaza del Mariscal Sucre, la plaza de pisos ajedrezados y mesas con mosaicos de mármol blanco y negro incrustado en su centro.

Una mañana de Domingo llego un niño, observaba los libros usados expuestos en la larga mesa, sin hallar alguno que llamase su atención.

¿Qué buscas? Pregunto el poeta vendedor de libros

_ Busco un libro que revele los secretos del ajedrez

Respondió el niño que dejaba correr una lágrima en su cara, lagrima mezcla de tristeza y rabia.

_ No sé si tenga tal libro, es más no sé si exista tal libro, pero si conversamos lo que te pasa tal vez pueda ayudarte. El poeta mostro interés en lo que ocurría a aquel niño con cara triste.

El niño respondió, mientras secaba su cara

_ Fui desterrado de casa por mi propio padre por perder una partida de ajedrez y dejar pasar una combinación que me llevaba a la victoria… No podré volver a casa si no soy el mejor.

_ ¡Tu padre debe estar loco…!

_ No está loco, tiene razón, así es como se forman los ganadores_ argumento el niño.

_ ¿Cómo?  ¿Abandonándolos a su destino por perder una partida de ajedrez? Pregunto el señor librero.

_ La enseñanza, no está en el abandono, la enseñanza está en no conocer la derrota. Replico el joven.

_ Hay muchas otras formas para enseñar a un ganador; señalo el poeta

_ ¿Entonces tienes el libro que busco?; Lo interrumpió el niño mostrando desinterés en el consejo que le daba el poeta

_ No, no tengo tal libro, la verdad no creo que exista, pero si tengo un libro de ajedrez que puede ayudarte a no cometer errores.

El poeta busco entre los libros guardados en una caja que no estaba a la vista, al encontrarlo sacudió un poco el polvo de la tapa y entrego en las manos al joven ajedrecista aquel libro con tapa de cuero negro con letras doradas que revelaba el título del texto:   “La peregrina de las 64 Casillas”,

_ ¿No sé si deba darte a conocer este libro?

_ ¿Por qué? Pregunto el niño que ya se había apoderado del libro…

El anciano que lo trajo en sus últimos minutos de cordura me conto, que todo aquel que lee el libro y realiza la peregrinación en algún momento conoce una hermosa Dama y ella será quien secuestre sus pensamientos el día de su cumpleaños 64; después  de decir esto el anciano se marchó y dijo:

_Mi Dama me espera...

_“Me llevo el libro”, dijo el niño sin dar importancia a lo que acababa de contarle el poeta librero, mientras hojeaba el texto y se dejaba atrapar por el mapa de peregrinación de la primera página.

_Iniciare el recorrido de este peregrinaje, seré el desterrado de casa por mi padre, desterrado por mí mismo de mi propio país, he quedado huérfano de tierra, pero he encontrado refugio en las 64 casillas de la Reyna peregrina, viajare conociendo cada continente como lo indica el mapa y al final del recorrido seré el perfecto Rey asesino, seré recordado entre Grandes Maestros ajedrecistas como Rey Peregrino _ Y saco del bolsillo el grueso anillo de oro con forma de serpiente que arropa la piedra de ónix negro, anillo que aún no  cabía en su dedo y que perteneció al abuelo que no conoció, luego a su padre y ahora a él, no quería conservar nada con relación a su padre y se lo  entrego como paga por el libro al poeta .

_ No puedo aceptar este anillo, es de mucho más valor que el libro que te estoy entregando, para que el cambio sea justo debo regresarte dinero, así de ese modo podrás iniciar tu viaje y tendrás lo suficiente para comer unos días.

El niño acepto el dinero, se despidió del poeta y emprendió su camino hacia la maestría, adentrándose en las páginas de aquel libro que ahora sería su maestro, su compañero de viaje, su almohada por las noches y su amuleto, su objeto de mayor valor, desde ese día solo viviría por y para el ajedrez, recorrería los lugares señalados en el libro, cruzaría mares, tierras, conocería continentes, países con costumbres y culturas  distintas para perfeccionar su ataque, su defensa, jugar sin cometer errores hasta encontrar a “La Peregrina de las 64 casillas”…

4 comentarios:

  1. Rafael Santana (VEN)4 de noviembre de 2015, 8:23

    Estoy seguro de que este pasaje de la historia "Los Libros del Poeta Marcos Hernández" no termina allí. ¿No es cierto? Termina lo que ya has comenzado. Un cordial saludo. Rafael Santana (El cronista del ajedrez venezolano).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. exactamente amigo Santana, un abrazo desde yaracuy... Gracias por seguir este blog...

      Eliminar